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Adiós a mi Pilar.


[Pixabay](https://pixabay.com/es/photos/playa-hombre-oc%C3%A9ano-al-aire-libre-1836597/). 

Todos querían que la olvidara, ¿pero cómo hacerlo?, ella era todo lo que un hombre puede querer en su vida, una compañera en todos los sentidos. 

Hace cuatro años la conocí, estaba comprendo flores, la verdad la confundí con una princesa, no, en realidad fue con una reina, sonreía tan dulce que me hacía sonreír a la distancia. 

No se como pero la volví a ver, un milagro ya que ambos aguardabamos en la misma parada de buses, la veía sin que lo notara, por lo menos eso traté de hacer, pensé que decir para entablar alguna conversación con aquella dulce muchacha, respire profundo y al girar para hablarle ya no estaba, sentí desilusión y luego un susto que me hizo saltar. 

-Hola- note que me estabas observando, eres gracioso sabes.- 

Esas fueron sus palabras y desde ese entonces ya no nos separamos más. Nos hicimos novios y en aquella florería donde la vi por primera vez le pedí matrimonio; mucha alegría vino a mi junto a su rotundo si, ella aceptaba ser mi amada esposa. 

Nuestra boda fue de ensueño, tal cual ella siempre soñó, risas, parabienes, alegría enmarcaron nuestra unión aquella tarde de primavera, hace exactamente 4 años. 

No puedo creer como pasa tan rápido el tiempo, 24 de octubre nuevamente, otro año que se aleja, así como tú también lo hiciste, me pregunto si tu amor era lo suficientemente grande para quedarte a mi lado, o quizás no fue tanto como el mío, ¿que puedo hacer ahora?, solo recordarte y sentir tu amor en esta distancia de cientos de miles de kilómetros. 

No sabes cuanto te extraño mi amada Pilar, tus últimas palabras no se van de mi corazón y al igual que una caracola que nos da el sonido del mar en la lejanía siento tu voz proveniente del cielo. Quizás tu amor fue más poderoso y tus ansias de no verme sufrir más por ti te hicieron tomar la determinación de rendirte y descansar. 

Aún escucho tus palabras -promete continuar aún cuando no esté cerca y vive, por ti y por mi y cuando estés listo suelta mi recuerdo-; como cumplir aquello cuando la verdad solo busco la forma de llegar a ti. 

Seguí caminando por la orilla de la playa, acariciaba mi argolla matrimonial y como nunca había pasado resbaló de mi dedo, cayó en la arena y una ola arrasó todo, la conexión con Pilar se iba, nuevamente sentía que la perdía. 

Me quedé horas sentado hasta que llegó el ocaso y un hombre se me acercó, me preguntó si todo estaba bien, le respondí que no, solo me miró y me dio ánimo; se sentó a mi lado en silencio dando una compañía sin pedirla, pasaron unas cuantas horas y al fin hablé, le pregunté al hombre el nombre de esta solitaria playa, y su respuesta me asombro. 

-Su nombre es la playa de Pilar-. 

Entendí al fin que ya era hora de dejar tu recuerdo y atormentarme, era hora de que ambos descansaramos y continuar viviendo, era hora de cumplir aquella promesa que pediste en ese último hálito de vida  mi amada y dulce Pilar. 

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